Me encantan las rosquillas y la verdad, es un dulce muy, muy agradecido. Y aunque me salen ricas, siempre he anhelado que fueran más esponjosas.
Como ya os comenté en su día, en enero fuí a Caspe a cocinar y comer con mi amiga Marisa. Fue un día redondo, ya que hicimos donuts, cronuts y estas deliciosas rosquillas.
La verdad es que esta receta es de las que si puedes es mejor ver cómo la prepara quien la conoce, ya que la textura que tiene que tener la masa no debe ser ni líquida ni lo suficientemente espesa como para que puedas manejarla con las manos. Eso sí, imprescindible con esta receta la rosquillera, uno de esos cacharritos que merece la pena la inversión. Es muy económico, ocupa poco espacio y no lleva tecnología punta, jajaja
Yo he intentado explicarme lo mejor posible.
ROSQUILLAS ESPONJOSAS
Ingredientes para 30 unidades (aprox.):
– 2 huevos
Pesamos los huevos y tomamos ese peso como medida:
– la misma medida de aceite de girasol
– la misma medida de leche
– la misma medida de anís
– la misma medida de azúcar
– harina la que admita (en mi caso 380 gr)
– 1 sobre doble de gaseosa
– 1 litro de aceite de girasol para freir
Preparación:
Batimos los huevos junto con el azúcar, el aceite de girasol, la leche y el anís.
A continuación añadiremos la harina y las gaseosas.
Nos tiene que quedar una masa pegajosa que no podamos manejar con las manos y que no resulte líquida.
Ponemos la masa en la rosquillera.
Calentamos el aceite de girasol en una olla y cuando esté muy caliente, pero sin hervir abrimos la rosquillera y dejamos caer una porción de masa, que caerá al fondo de la olla. En cuanto suba a la superficie hay que darle la vuelta. Freir por ambos lados.
Sacar del aceite cuando esté hecha y poner sobre papel de cocina. Cuando esté templada rebozar en azúcar.
A disfrutar!!